Tu vídeo está listo

Vídeo para la mujer a la que el día le sale bien y la noche se lo deshace.

Que tus noches dejen de acabar delante de la despensa, y volver a verte y a sentirte bien en tu cuerpo, sin dietas ni prohibiciones.

Vídeo pendienteVSL «El día perfecto» · ~13 min

Dame unos minutos. Te explico por qué te pasa, y cómo se sale.
Cuando termines el vídeo, reserva tu sesión de valoración conmigo.

¿Alguna de estas escenas es la tuya?

  • Once de la noche. Portátil cerrado, casa en silencio. Vas a la cocina «a por algo» y acabas de pie, comiendo del paquete tan rápido que ni lo saboreas. Sin hambre. Sabiendo que te vas a arrepentir.

  • Y después, lo de siempre: los envoltorios al fondo de la basura, el estómago que no te deja dormir y la promesa de «mañana no desayuno».

  • Lo que bajas de lunes a viernes te lo devuelven dos noches. Cada dieta empieza con ilusión y te deja con algo más de peso que la anterior.

  • «¿Otra vez a dieta?», te suelta alguien en la máquina de café. Te ríes. Y esa frase te la comes por la noche, a puñados.

  • Cámara apagada en la videollamada: «es que va fatal la conexión». El pantalón de las reuniones importantes ya no cierra, y la americana se queda abierta.

  • En el trabajo cumples todo lo que prometes. Contigo, cada noche rompes lo que te prometiste por la mañana. Y has empezado a pensar que el problema eres tú.

Si te has visto en alguna, escúchame bien: no te pasa por no saber comer, y no te pasa por ser débil. Tiene una explicación muy clara. Y tiene salida.

Cómo se sale

El método DAS

Lo que te ahorras de día te lo cobra la noche. Tu día perfecto —⁠café, la ensalada del táper, «hoy sí que lo hago bien»⁠— es, para tu cuerpo, un día de hambre. Y esa hambre no desaparece: se guarda, y a las once se cobra entera. El atracón de las once no empieza a las once. Empieza a las dos, con la ensalada del táper.

Por eso trabajo con el método DAS: Disfruta, sin Ansiedad, Saciándote. Se nombra así, pero se hace al revés.

S

Saciándote

Primero, que dejes de pasar hambre de día. No te digo lo máximo que puedes comer: te digo lo mínimo que tienes que comer. Sin contar calorías y sin prohibirte nada. Y si tu objetivo es perder peso, se trabaja aquí, dentro de tu pauta y sin restricción.

A

sin Ansiedad

Con el hambre cubierta, lo que queda por la noche ya se ve: lo que te has prohibido, el «ya lo he estropeado, mañana empiezo» y el comentario que nadie ha atendido. Aprendes a desactivarlos antes de que lleguen a las once.

D

Disfruta

Y con la noche en calma, lo llevas a tu vida real —⁠la cena de empresa, el viaje, la cita del sábado⁠— y a cómo te ves: la ropa que te gusta, la cámara encendida, el espejo sin esa voz que te critica.

No es otra dieta con otro nombre. Es un orden. Y lo primero que cambia no es la báscula: es la noche.

Quién soy y por qué puedo ayudarte

Soy Rebeca Guerrero.

Rebeca Guerrero en consulta
Rebeca Guerrero · Psicóloga y dietista-nutricionista

Psicóloga colegiada especializada en imagen corporal y dietista-nutricionista colegiada.

Y eso importa por una razón: lo normal es tener que elegir. O una nutricionista que te ajusta el plato, o una psicóloga que te ayuda con la cabeza, cada una por su lado, y tú en medio intentando juntarlo. Yo soy las dos cosas, y trabajo las dos a la vez.

Llevo más de seis años en consulta. Se sientan delante de mí mujeres que llevan equipos y resuelven lo que nadie más resuelve, y que cuando llegamos a la noche bajan la voz, como quien confiesa algo. Sé lo que es querer verte bien y que cada intento te deje un poco peor. Y sé, porque lo veo cada semana, que cuando se hace en el orden correcto, la noche cambia.

Tengo más de ciento cuarenta reseñas de cinco estrellas en Google, y la idea que más se repite es que por fin entendieron la alimentación de otra manera. Lo que más valoran mis clientas al terminar casi nunca es un número: es perder el miedo a comer, comer sin ansiedad y salir del bucle.

¿Por qué agendar esta sesión?

1

Porque nos vamos a sentar tú y yo a mirar tu caso, el tuyo: cómo es tu día, qué pasa por la noche, qué has probado ya y qué es lo que más te pesa. Sin juzgarte. Nada de lo que me cuentes me va a sorprender.

2

Porque te voy a decir con honestidad lo que veo. Es una sesión de valoración, no una llamada de venta: compruebo que el programa es adecuado y seguro para ti. Si encaja, te cuento cómo trabajamos. Si no es tu momento, o lo tuyo necesita otro tipo de ayuda, te lo digo y te oriento. Yo no vendo a quien no debe comprar.

3

Porque llevas demasiadas noches prometiéndote que mañana empiezas. Y merece la pena dedicar un rato a entender por qué te pasa, antes del próximo lunes.

Si ahora mismo estás en tratamiento por un trastorno de la conducta alimentaria, este programa no es tu siguiente paso: tu sitio es con tu equipo sanitario.